El mundo está enfermo, pensé. Las bestias se reproducen, lo devoran cono un cáncer. Van produciendo horrores y desaparecen sin darse cuenta de la magnitud de sus actos, del profundo horror de sus acciones. Las protege esa ignorancia. El infligir dolor y solo experimentarlo en sus víctimas. Poder continuar sin mirar atrás, sin darle importancia al mundo arruinado que dejan a sus espaldas. Nosotros debemos mostrarles una fracción de ese horror. Debemos ajustar la cuenta. Hacerlos percatarse del alcance de sus actos, de lo que han hecho y ya no pueden deshacer.
En La más fiera de las bestias, de Lucas García (PuntoCero)
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Posteado el 10/11/2011 por hectorres
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