En las culturas en las que la gente vive con el miedo a la muerte, los enlutados se visten de negro para ahuyentarla y aislarla, para circunscribirla al difunto. Por el contrario, allí donde la muerte se considera como otra forma de vida, una forma diferente de la existencia, lo enlutados se atavían de blanco.… [Read more…]
El mundo está enfermo, pensé. Las bestias se reproducen, lo devoran cono un cáncer. Van produciendo horrores y desaparecen sin darse cuenta de la magnitud de sus actos, del profundo horror de sus acciones. Las protege esa ignorancia. El infligir dolor y solo experimentarlo en sus víctimas. Poder continuar sin mirar atrás, sin darle importancia… [Read more…]
Nos entendemos bien. Yo lo dejo ir a su antojo, y él me lleva siempre adonde quiero. Sabe Platero que, al llegar al pino de la Corona, me gusta acercarme a su tronco y acariciárselo, y mirar el cielo al través de su enorme y clara copa; sabe que me deleita la veredilla que va,… [Read more…]
A todos nuestros oyentes voy a decirles lo siguiente: Dios los bendiga a todos. Y para los malditos que están a cargo, no sueñen que esto terminó. Los años llegan y pasan y los políticos harán muy poco para que el mundo sea un lugar mejor. Pero en todo el mundo hombres y mujeres jóvenes tendrán… [Read more…]
Empezaba a mostrarse algo brusco. A menudo he advertido que el soborno (desde luego, eso no es exactamente un soborno) produce ese resultado: introduce cambios en una relación. El hombre que soborna pierde algo de su importancia; una vez aceptado el soborno, se convierte en inferior, como el hombre que ha pagado a una mujer.… [Read more…]
Recuerdo que, al verme ante tamaño aprieto, me invadió un enorme cansancio, una especie de letargia. Era como tener que resolver un problema de matemáticas cuando tienes la mente exhausta, y sabes que existe una solución remota pero no puedes reunir la energía suficiente para tratar de dar con ella. Algo en mí tiró la… [Read more…]
Si me manoseaban, yo arañaba; si me arañaban, mordía. Un día al volver a casa a la hora del almuerzo pasé siglos en el baño limpiándome la sangre de debajo de las uñas. Recuerdo el miedo que tenía de que mi mamá subiera. Tenía miedo de tener que explicarle, explicárselo todo, desde el principio. No… [Read more…]
No puedo mirar a los ojos a ningún boxeador porque… bueno, una vez sí miré a uno a los ojos. Fue hace mucho, mucho tiempo. En ese entonces yo debía de estar con los amateurs. Y cuando miré a mi contendor vi que tenía una cara tan simpática… y entonces él me miró a mí…… [Read more…]
Ninguno de los pequeños sabía leer para reconocer los títulos de las canciones, pero casi todos eran capaces de cantar la letra a voces, y no se privaban de ello, mientras las madres -entre las cuales vi antiguas compañeras mías de instituto- comparaban bronceados, supermercados y vacaciones. Cualquiera habría dicho que eran inmortales, viéndolas allí.… [Read more…]
En Europa basta un ciego pobre para despertar compasiones. En la India, si cuenta con su ceguera para enternecer, puede esperar sentado. No, que agregue a la ceguera, rodillas deshechas, un brazo amputado, o a lo menos la mano, y cuanto más sanguinolenta mejor, luego una pierna de menos y la nariz comida, naturalmente. Su… [Read more…]
14/11/2011
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